Un antecedente de Rayuela.
La crítica ha mencionado reiteradamente que el germen de Rayuela es la intensa nouvelle de Las armas secretas, El perseguidor. Ana María Barrenechea dice:
"... Cortázar nos propone con Horacio Oliveira otro perseguidor en escala mayor y más compleja, con las posibilidades que el género novela ofrece. El negro Johnny Carter era un hombre ingenuo, primitivo, que en algunos momentos intuía y expresaba por su arte de saxofonista una chispa de misterios (...).
"En Rayuela, el perseguidor es un intelectual en grado extremo, que todo lo problematiza y a la vez se burla y denuncia los limites de la razón. Busca encarnizadamente un camino iluminado por una crítica corrosiva que pone también en tela de juicio los instrumentos del conocimiento, especialmente el lenguaje y la literatura..." (Rayuela, una escritura a partir de cero)La afirmación de que El perseguidor es un germen, el ensayo que le permitirá a Cortazar escribir Rayuela, se basa en el hecho de que la nouvelle trasciende toda la obra anterior a Cortazár, comentando explícitamente sus preocupaciones, puesto que deja de lado la construcción fantástica y ambienta el relato en un contexto particular de la vida real, ahondando en temas místicos y metafísicos, que se confunden con la inspiración artística. Cortázar dice al respecto:
"... En todos los cuentos de Bestiario y de Final de juego, el hecho de crear, de imaginar una situación que se resolviera estéticamente, que produjera un cuento satisfactorio para mí, que siempre he sido exigente en este terreno, me bastaba (...). Pero cuando escribí El perseguidor había llegado el momento en el que sentí que debía ocuparme de algo que está mucho más cerca de mí mismo (...). En El perseguidor quise renunciar a toda invención y ponerme dentro de mi propio terreno personal, es decir, mirarme un poco a mí mismo. y mirarme a mí mismo era mirar al hombre, mirar también al prójimo. Yo había mirado poco al género humano hasta que escribí El perseguidor..."
De esta manera, comienza a experimentar en un terreno más allá de lo estético y puramente fantástico: persigue otra realidad, diferente de la que ofrece Occidente, a través de personajes como Johnny Cárter que, con sus maneras ingenuas y primitivas, centra sus búsquedas en el hombre, en un hombre nuevo, visto desde otra óptica.
Este relato produce una bisagra en la obra cortazariana, que abre paso a una etapa de descubrimiento del prójimo, sin la cual es prácticamente imposible de entender Rayuela. Todos los problemas vastamente desarrollados en ella están contenidos en El perseguidor, es decir, toda la problemática de un hombre que se descubre de golpe inmerso en una fatalidad biológica que lo ha sumergido en un mundo que no acepta y contra el cual lucha, un mundo que cuestiona y que pone en crisis, pero que, sin embargo, lo empuja hacia su destino fatal.
continuará...

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