martes, 10 de marzo de 2015

Rayuela: una novela inquietante IV. 





Proceso y estética de Rayuela.

De alguna manera se ha intentado mostrar que el hecho de crear un relato como el de El perseguidor abre en la perspectiva cortazariana un camino diferente y nuevo, que lo conduce a la escritura de Rayuela. Sin embargo, se ve en esta apertura más bien una necesidad interior (relacionada con la búsqueda de otra realidad que vaya más allá de la que le ofrece la mentalidad occidental), que el planteo comprometido de cambiar toda una tradición novelística y literaria (a la manera macedoniana).
Conocer el proceso de elaboración de Rayuela es entender un poco más su estructura fragmentaria y ese desorden que fluye en cada una de sus páginas. El mismo Cortázar cuenta que su novela nunca respondió a un plan previo

"... si alguna cosa no ha respondido a un plan previo es Rayuela. Los capítulos se fueron acumulando (...) Empecé por una especie de obligación  de empezar. Al principio fueron papelitos que había ido escribiendo de diferentes modos, en diferentes momentos y después todo eso se fue ajustando y se combinó. El primer capítulo que escribí fue el del tablón. En la máquina, la novela empezó ahí, en la parte Buenos Aires. Podría haber sido un cuento..."

Sin embargo, a pesar de esta fragmentariedad,  es posible seguir un hilo de evolución en la relación de Horacio Oliveira y La Maga, la muerte de Rocamadour, la partida sorpresiva e inexplicable de La Maga y el derrumbe final de Oliveira, que tiene como consecuencia su encarcelación y extradición a la Argentina. y aún en la parte de Buenos Aires, también es posible rastrear un hilo de evolución en la historia narrada: la relación entre Oliveira y Traveler, entre Oliveira y Talita, et. Paralelamente a estos periplos, están los capítulos prescindibles, que surgen y se estructuran como un trabajo aparte:

"... Cuando interrumpía la parte narrativa leía el diario y me encontraba con algo que me llamaba la atención, lo pegaba, y lo copiaba, o andando por la calle, en un café se me ocurrían notas que convertía en morellianas (...). Me parece que fue acertado no incluirlas en la acción dramática..."

Los capítulos prescindibles conforman una de las series más importantes e interesantes dentro del conjunto de la novela. Están pensados de tal forma que el lector puede optar por incluirlos en su lectura o no hacerlo. Y, sin embargo, el eliminarlos significa, tal vez, perderse de la verdadera intención de la novela, Estos capítulos instauran la verdadera posición del lector, que es la complicidad, y que, además, provocan esa desazón en el mismo, mencionada por Barrenechea: los capítulos prescindibles están insertos de tal manera, que cortan la acción dramática que viene desarrollando la novela para intercalar un comentarios teórico que en apariencia no tiene nada que ver, pero que, sin embargo, le lava la cara al lector, lo deshipnotiza, despatetiza, por medio de ese brusco pasaje  que lo saca de situaciones emocionales que arriesgaban convertirlo en lector - hembra.
Rayuela nace ya con la intención de ser un texto de ruptura, afirmación que ha sido avalada por la crítica hasta el hartazgo. Esa ruptura afecta a diversos niveles, pero sobre todo al de la narrativa lineal, guiada por la razón occidental, instrumentada a través de procedimientos que provienen de la novela tradicional y todos los elementos constitutivos de ella como los personajes, el lenguaje, la escritura, la organización del relato. es decir, que esta actitud lleva aparejada la intención de escribir en contra de toda una tradición literaria, pero también ideológica y moral.


continuará...



viernes, 6 de marzo de 2015

Rayuela: una novela inquietante III.




Un antecedente de Rayuela.

La crítica ha mencionado reiteradamente que el germen de Rayuela es la intensa nouvelle de Las armas secretas, El perseguidor. Ana María Barrenechea dice:

"... Cortázar nos propone con Horacio Oliveira otro perseguidor en escala mayor y más compleja, con las posibilidades que el género novela ofrece. El negro Johnny Carter era un hombre ingenuo, primitivo, que en algunos momentos intuía y expresaba por su arte de saxofonista una chispa de misterios (...).
"En Rayuela, el perseguidor es un intelectual en grado extremo, que todo lo problematiza y a la vez se burla y denuncia los limites de la razón. Busca encarnizadamente un camino iluminado por una crítica corrosiva que pone también en tela de juicio los instrumentos del conocimiento, especialmente el lenguaje y la literatura..." (Rayuela, una escritura a partir de cero)
La afirmación de que El perseguidor es un germen, el ensayo que le permitirá a Cortazar escribir Rayuela, se basa en el hecho de que la nouvelle trasciende toda la obra anterior a Cortazár, comentando explícitamente sus preocupaciones, puesto que deja de lado la construcción fantástica y ambienta el relato en un contexto particular de la vida real, ahondando en temas místicos y metafísicos, que se confunden con la inspiración artística. Cortázar dice al respecto:

"... En todos los cuentos de Bestiario y de Final de juego, el hecho de crear, de imaginar una situación que se resolviera estéticamente, que produjera un cuento satisfactorio para mí, que siempre he sido exigente en este terreno, me bastaba (...). Pero cuando escribí El perseguidor había llegado el momento en el que sentí que debía ocuparme de algo que está mucho más cerca de mí mismo (...). En El perseguidor quise renunciar a toda invención y ponerme dentro de mi propio terreno personal, es decir, mirarme un poco a mí mismo. y mirarme a mí mismo era mirar al hombre, mirar también al prójimo. Yo había mirado poco al género humano hasta que escribí El perseguidor..." 

De esta manera, comienza a experimentar en un  terreno más allá de lo estético y puramente fantástico: persigue otra realidad, diferente de la que ofrece Occidente, a través de personajes como Johnny Cárter que, con sus maneras ingenuas y primitivas, centra sus búsquedas en el hombre, en un hombre nuevo, visto desde otra óptica. 
Este relato produce una bisagra en la obra cortazariana, que abre paso a una etapa de descubrimiento del prójimo, sin la cual es prácticamente imposible de entender Rayuela. Todos los problemas vastamente desarrollados en ella están contenidos en El perseguidor, es decir, toda la problemática de un hombre que se descubre de golpe inmerso en una fatalidad biológica que lo ha sumergido en un mundo que no acepta y contra el cual lucha, un mundo que cuestiona y que pone en crisis, pero que, sin embargo, lo empuja hacia su destino fatal.


continuará...